Mike (version Espagnole)

par

NADEGE ANGO-OBIANG

 

MIKE

 

Ayuda verano 2007, nueva. Ciencia ficción e imaginación.

 

 

 

Mi nombre no tiene importancia. Cada uno, en un momento o a otro, termina por perder el suyo. Al menos una vez o para siempre. Recluido en el fondo del pueblo en mi choza usada, me preparaba para el ritual místico de esta noche. Siete pro'ximos días de ayuno en el polvo para para tener los favores de los almas de las reliquias lo habían vuelto más ligero. "es porque los días son mentirosos que la noche asusta, me murmuraron en mi cabeza toda abierta voz de mi calabaza". Era raro que lo oyera. Era aún más raro que la sienta remover y suspirar. Me estaba incluido en el suelo polvoriento sobre el cual me hacía, envuelta simplemente en un viejo taparrabos de color de malva. En mi minúscula habitación propia y sin lo superfluo, yo salidos la calabaza de la parte de la cama y lo depositaba sobre mi pequeña mesa después de haber soplado dentro. Mis ojos de otro mundo transfieren alzarse una pequeña criatura, al cuerpo potelé de bebé. La cara muy negra y exagérément bouffis se caracterizaba por ojos viejos y cejas muy blancas. Un detalle sin el cual se habría tomado al residente de mi calabaza para un recién nacido muy jovial. La criatura se agitó y la calabaza echó vivamente permaneciendo al mismo tiempo perfectamente en equilibrio. "La luz so'lo es ilusión, murmuró tal haciendo tressa sus mejillas." Es una noche muy indeterminada esta noche. Aporte muchos perfumes para persuadir "otros". Me había sentado sobre un pequeño taburete, la cama estándose prohibido. Los brazos cruzados, observaba este otro casi similar con recogimiento. Este último sonrée de todo el diente largo y muy cuadrado que poseía. "Es porque los Hombres rechazaron sus combates que la verdad los rechaza a su vez, aseguró tal." Dibujo bien tu c?ur y te traslada te elecciones indeterminadas de los almas ordinarios "." Inclinó la cabeza hacia la izquierda observando hacia el cielo con ojos asombrosamente negros. Luego progresivamente, como siempre, yo tener en frente mi que una calabaza bien ordinaria. La hora se acercaba y sentía a mis compañeras espirituales agitarse en mi nuca. Rehice mi bolso luego me me prosternaba sobre el cráneo abierto de mi padre. Cuando la brisa verdosa en salido yo encima que se había oído mi rezo. Una de mis compañeras casi invisible lo tomó y lo ocultó en un lugar que me era ti. Una brisa más fuerte se tragó en la parte.

 

 

La brisa me empujó fuera de la casa. Poco importante nuez de palma desecada en el lodo, una horrible mosca se planteó sobre mi. Y rasgamos el cielo y liberamos espacios a lo largo de un pasillo guardado por abejas a los dardos gigantes y rojos. * ¿? * Contra toda espera, la noche quedaba clara beneficiándose de los efectos de la temporada seca en el Woleu-Ntem. El ruido nervioso de un enjambre de abejas me ensen¬ó que Okome, mi amiga, el gran prêtresse de la tarde llegaba. De un estremecimiento de los párpados hice volverme a cerrar la apertura en el tronco de plátano que me permitía proyectar mi vista hacia el cielo. El hábitat subterráneo de esta a'rbol- fruta era asombrosamente espacioso pero anunciaba la ejecución de rituales difíciles. Exactamente en frente mi, Okome cruzó la pared del plátano como si no existía. Mujer voluptuosa a la piel casi rojiza, iluminaba en su ropa de ceremonia blanca inmaculada. Me sonrée y de profundos agujeritos cavaron délicieusement sus mejillas. Mi c?ur se llena con felicidad ya que esta cara tan seductora lo había salvado de los sufrimientos más innombrables que nada quería venir a final. Me abrió grande los brazos y nos étreignîmes uno u otro diciendo en un suspiro: ¡"Samba!" ". ¿"La salud está con ti mi s?ur?" ME pidió tal apretándome las dos manos "." Hice sí la cabeza. La salud, la avenida necesaria de la paz interior, a la preciosa felicidad. Numerosos años antes había vivido sin aprovecharse de mi juventud, de mi vida de mujer. Mi existencia me escapaba y deambulaba en el pueblo como una peligrosa iluminada. Okome dio algunos pasos hasta el fondo de nuestro escondrijo oculto. "Agathe tiene aún problemas, suspiró tal." Y' tiene un gran trabajo para ella esta noche "." Yo ratón en mi c?ur. Agathe era una muy bonita mujer de 30 años, al cuerpo lleno, nalgas de Africanas muy redondas, una presencia que podía perturbar más de un hombre. Me asombraba de siempre que sea tan frágil. Dos tentativas de suicidios para haber faltado exámenes a la lisada y a la universidad. Series de depresión para conflictos que parecía poco importante a un ex - damnée como mi que había debido vivir un tiempo en laberintos tortuosos de algunos infiernos. La oportunidad estaba sin embargo con Agathe. Se llamaba a Mike.

De la misma edad, se desposaban desde hace tres años. Mike tenía un tinte marrón y del cabello que parecía rojizo comma poseían de la persona que tenía una herencia de albinismo. Había tenido la ocasión de consultarlo en un cuidado. Bonito alma, un destino del el más brillante, de los espíritus de fieras rodeados de uno bonitos arco iris cuyas acciones ignoraba la presencia y. Mí también más joven ignoraba quien era y que era mis camaradas. Es Okome, extrayéndome a mitad muerta de la calle, que me abrió los ojos y yo conocidos mi alma. El hombre es una criatura con múltiples espíritus y un alma a la profundidad a menudo indefinida. La mía, como un pájaro, estaba perpetuamente en una prisión a los Colegios de Abogados en fuego. Mis alas, de enormes sables desmontables a ocio, me no eran de ninguna ayuda. Era necesario combatir, para reconquistar mi vida, el que se designaba como el amo. Contrariamente mi era un hombre sino mi similar. Un cuerpo de fiera prehistórico dotado con miembros de pájaro. Alas hecha de cuchillas e invernaderos inmensos. Necesitaba mi porque era viejo, mi energía que se ha convertido en su energía, y porque venía él. Debía liberarme de mi padre. Okome lo había avisado: la muerte era mi sola salida. Me ayudó, forma, me me inició y desarrolló mis subvenciones ignoradas. Un día, entre la noche y la paleta, al pie de la prisión de llamas, bajo una forma vaporosa, combatí el que lo había generado y me confinaba según antiguo se reió maléfiques africanos en los peores sufrimientos y de abominables humillaciones. Mis alas eran nuevas comparado al suyo intentada, utilizadas, doblada por lugar. Vivo sus gasolinas estremecer cuando se prosternó ante mi y me tendió el cuello, lo que añadió más potencia a mi presente reliquia. Para salvarme, corté la cabeza de mi padre que me he convertido en desde mi cráneo ritual y beneficioso. Okome estornudó: "La pequeña se hizo al enemigo de la mujer de Ndong, declaró tal." Su marido habría observado el pequeño de una determinada manera y luego las cosas se enconaron "." Efectivamente Agathe era una bonita mujer. Pero este Ndong tenía la física realmente demasiado ingrato, ver horrible. Pero era inmensamente rico y decía, sexualmente exigente. Y tan inaccesible... se decía que en su juventud había limpiado tanto rechazos de las mujeres que solamente el dinero que había ganado gracias a una enorme inteligencia lo había sacado de la soledad y el celibato. "Hay, declaró a Okome." Es la hora "." En el mayor secreto ganamos la gran sala de ceremonia de Okome. Se entendía a una muchedumbre en la otra parte. Agathe tenía la prioridad. Entró con Mike, su bonito novio obviamente siempre tan enamorado de la bonita joven mujer. A mi sorpresa ella salido de su gran bolso de mimbre una calabaza negra. Okome se lo tomó manos y lo depositó en el centro de la parte sobre una estufa de madera artesanal sin fuego. Distinto cortezas se depositaron en el gran recipiente mientras que la joven muchacha récitait su v?ux luego, simbólicamente, vidrio de agua sin agua fue pagar. Agathe, aún más frágil, se refugió en los brazos de Mike su apoyo de siempre. Okome vino a sentarse cerca mi algunos metros más lejos de la joven gente. Huía de mi mirada.

 

¿"Por qué se citó el nombre de Ndong?" Le pedía. - Para que no se convierta en por eso su enemigo, respondió, los ojos bajados sobre sus diez dedos "." La calabaza negra se reservaba para se los reieron de amor y potencia. Los dos eran indisociables. ¿Agathe temía los anticipos de este horrible hombre? Existía medios más simples para alejar este tipo de contrariedad. De la esquina del?il, constataba que ningún estremecimiento venía de la calabaza. Un ingrediente faltaba. Okome me lanzó un golpe de?il, había leído en mis pensamientos. Se levantó una vez más y fue hacia la joven gente. Hizo crujir tres veces sus dedos delante de sus caras que los hunden en la inconsciencia. Se volvió hacia mi y dice: "Necesito ti." Venga con nosotros "." Como una ola gigante la parte cambió. Estábamos en un bosque muy denso. Un árbol inmenso se tenía ante nosotros. Un árbol cuyo medio del tronco nos mostraba la calabaza negra muda en la sala de ceremonia. Constataba que Agathe y Okome eran muy junto mi. Mike, más lejos, estaba de pie a bordo de un pequeño arroyo. Conjeturaba, por experiencia, que fuerzas invisibles lo tenían vinculado. Sus ojos eran cerrados, sus orejas tenían desaparecieron, su grande boca abierta dejaba escaparse de los carriles obstruidos. Se había arrancado su lengua. Este? requería el a dos años completos de trabajos ocultos encarnizados. Sordo, mudo y ciego, Mike pues se había convertido en la ofrenda de Agathe. Este último, en este bosque de verdad, tenía un aspecto bien cualquiera. Ninguna chispa o señal particular en un alma específico al ser que se son satisfacer todavía de existir. Por el contrario, el carácter frágil de su aspecto carnal era sustituido por una mirada determinada y muy arrogante. "Es la muchacha mi de s?ur, comenzó a Okome." Pero a pesar de todo lo pagaron de los millones de francos CFA. Este matrimonio es algo de muy importante. La oportunidad es esta noche. La oportunidad es ti. La estrella de Mike es gigantesca y preciosa. Todas mis brujerías so'lo condujeron a eso. Imposible de destruirlo, acaparárselo. Tu espíritu es raro, mi amiga, tus alas son sables mágicos a los cuales solo pudo super un estar como tu padre. Las ingenierías los designaron con mucho respeto como el única arma para que el alma de Mike alimentara la calabaza y que mi familia clase de la pobreza ".

Okome había pronunciado este último frasea la cabeza bajada, la voz temblor epidémico. Sabía lo que me pedía. Sobre sus consejos había debido matar para salvar mi vida. Ahora, iba a deber eliminar la bonita estrella de Mike, sus bonitas acciones futuras, para alimentar la vanidad su de s?ur y las ambiciones de su sobrina. Okome no tenía familia. Inicialmente originaria de un país vecino, se había encontrado sola viniendo a instalarse en Bitam. Tenía tuvo un u'nico niño, un muchacho. Enfermo cada dos días. Pobre como una decena de iglesias devastadas, me alimenta y se había ocupado durante dos años. Días que duraban se privaba para que no tenga hambre, para que sea fuerte cuando debía pegarme para mi vida. No tenía nada, no vivía de sus trabajos ocultos que no hacía pagar más tanto a la gente que venía ella era pobre. Varios largos años se habían pasado. Tenía m de ser pobre como había tenido m de tener mal, vivir muerta. Sus hijos siempre enfermo habían crecido. Era un hombre que debe casarse, un dote que debe pagarse. Mike. En África, relaciones particulares y largas fechas se volvían muy rápidamente vínculos de familia. Ndong pues nunca no lo había observado. Pero su mujer, a los aguets, había conjeturado el interés de Agathe para su marido. La bonita Agathe quería pues despertarse cada mañana para Ndong, por la energía sublime de Mike. Mike que en diez años le habría garantizado el mismo tren de vida deseado, si no mejor. Ya se había preparado y suministra a este niño bendecido pues. Su pureza dará a este sortilegio una fuerza extraordinaria. Después de una señal de cabeza a Okome, yo tomado mi forma de fiera y desplegaba mi ornamento. Entonces, en un suspiro triunfando acercándose aún más de un carril, Agathe tomada una de mis alas y, valientemente, dividió el alma fluorescente de su amigo en dos, al horizontal. En el tronco de árbol gigantesco, la calabaza negra se llena iluminada como por mil de soles, luego se puso a estremecer suavemente, si voluptueusement.

 

Era una noche muy indeterminada en efecto.

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